Haciendo sonar la alarma sobre el cambio climático: Entrevista con Bill McKibben

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Bill McKibben. Foto: Nancie BattagliaBill McKibben. Foto: Nancie Battaglia
 
 
Nota del Editor: La siguiente articulo es de la Edición 21.
 
Su primer libro, The End of Nature, publicado en 1989, fue uno de los primeros libros escritos para una audiencia general sobre el calentamiento global, y ha sido traducido a 24 idiomas. Fue una llamada de atención para evitar los desastrosos impactos del cambio climático provocado por el hombre. También puso a Bill McKibben en camino para convertirse tal vez en el escritor ambiental más importante de nuestro tiempo. Sin embargo, a principios de año, en una entrevista al Los Angeles Times dijo que cuando ese libro fue publicado por primera vez, él pensaba que el cambio climático no comenzaría a manifestarse hasta 2080 o 2100. “Lo que me sorprende, siempre, es la velocidad con la que están sucediendo las cosas”, dice McKibben. “Ver el planeta desmoronándose ante tus ojos es impactante”.
 
Un prolífico escritor y periodista, Bill McKibben ha escrito más de una docena de libros, como los best sellers Eaarth y Deep Economy. Su libro más reciente, Falter: Has the Human Game Begun to Play Itself Out?, es esencialmente una secuela de The End of Nature, contando lo que ha sucedido y por qué en los últimos 30 años la crisis climática ha empeorado, abordando temas sobre cómo se está acelerando la extinción de las especies y cómo el planeta habitable en el que vivimos actualmente se está encogiendo.
 
McKibben es un ex redactor de The New Yorker, y contribuye regularmente en Rolling Stone, National Geographic, Atlantic Monthly y una amplia gama de otros medios internacionales. Vive con su esposa e hija en un pequeño pueblo de Vermont, cerca de las Green Mountains y las Adirondacks, en el noreste de Estados Unidos, donde también es profesor de estudios ambientales en Middlebury College. En 2008, cofundó junto a varios de sus estudiantes de Middlebury 350.org, una organización sin fines de lucro que ha desempeñado un papel importante en la construcción de un movimiento climático global a través de iniciativas como el Día Internacional Anual de Acción Climática (24 de octubre), una campaña para instar a universidades y otras instituciones a desprenderse de la industria de los combustibles fósiles, motivando también el activismo en Estados Unidos y todo el mundo para detener oleoductos y el desarrollo del fracking, junto con presionar por acuerdos internacionales más fuertes sobre el cambio climático.
 
En una columna de noviembre de 2019 para The Guardian, McKibben escribió que se estaba acabando el tiempo para que la humanidad controlara la crisis climática. “Si no lo resolvemos pronto, nunca lo resolveremos, porque pasaremos una serie de puntos de inflexión irrevocables, y claramente ahora nos estamos acercando a esos plazos. Se nota porque hay la mitad de hielo en el Ártico, los bosques se incendian con una regularidad desgarradora, y también vemos un diluvio récord. Pero los plazos no son solo impresionistas, están enraizados en la ciencia más reciente”.
 
A continuación, los extractos de la reciente entrevista de Jimmy Langman, editor ejecutivo de Patagon Journal, con McKibben.
 
LANGMAN: Es raro que un periodista o escritor también haga campaña abiertamente como ambientalista. ¿Qué te hizo seguir ese camino?
MCKIBBEN: Eventualmente entendí que no estábamos discutiendo (la discusión ya la habíamos ganado), sino que estábamos perdiendo la pelea contra la industria de los combustibles fósiles. Las peleas tienen que ver con el dinero y el poder, no con los datos y la razón: teníamos mucho de lo último, pero para obtener lo primero tendríamos primero que construir un movimiento.
 
¿Crees que otros escritores y periodistas que cubren temas ambientales deberían adoptar una postura en torno a los temas de los que escriben?
Soy malo con los consejos personales: depende mucho en qué lugar de la carrera se encuentre uno, y qué tipo de escritura se haga, pero me resulta temperamentalmente imposible no tomar una posición una vez que he hecho el reporteo para averiguar qué está pasando.
 
Originalmente Chile iba a ser el anfitrión de la reciente reunión de la ONU sobre el cambio climático, la COP25, pero tuvo que cancelar esos planes debido a los disturbios sociales por los continuos problemas de desigualdad económica en el país. ¿Cómo el cambio climático también exacerbará la desigualdad en Chile y otros países?
Sentí mucho lo de Chile. Necesitamos más de esta discusión en el sur del mundo. La ley de hierro del cambio climático es que aquellos que hicieron menos para causarlo sufren primero y más duro, por lo que deben estar bien representados en la discusión.
 
 
Marcha “Forward on Climate” en Washington en febrero de 2013. Foto: Shadia Fayne WoodMarcha “Forward on Climate” en Washington en febrero de 2013. Foto: Shadia Fayne Wood
 
 
Muchos dicen que los resultados de la COP25 fueron en realidad un paso hacia atrás. ¿Qué debe suceder el próximo año para volver a encaminar las cosas?
Creo que, como siempre, necesitamos movimientos más grandes que no dejen a los políticos otra opción que cooperar. Y creo que debemos recordar que los gobiernos no son la única fuente de poder. Salí de la cárcel anoche después de ayudar a organizar una protesta contra el banco más grande del mundo (JP Morgan Chase), que también es el mayor prestamista de combustibles fósiles.
 
Treinta años después de la publicación de tu primer libro, The End of Nature, el mundo solo ha hecho progresos insuficientes para combatir el cambio climático reinante. ¿Qué puede aprender la sociedad de nuestros errores y acciones insuficientes para enfrentar el cambio climático hasta ahora?
Esa acción individual no es suficiente. Lo más importante que puede hacer un individuo es unirse con otros para construir el tipo de movimientos lo suficientemente trascendentes como para cambiar las reglas económicas y políticas básicas.
 
The End of Nature también transmite que la sociedad humana ha cruzado la línea; hemos puesto en marcha el efecto invernadero y no hay lugar en el planeta Tierra que no haya escapado a nuestra contaminación. Hemos matado la verdadera naturaleza salvaje. ¿Cómo te afectó saber todo esto?
Tienes razón, la emoción dominante en ese libro no era el miedo, sino la tristeza. Creo que pude verlo temprano y claramente porque he vivido mi vida en la naturaleza salvaje, y he amado esa naturaleza salvaje, entonces la idea de que ya no era realmente salvaje, como lo fue en su momento, me impactó fuerte, muy fuerte.
 
Tu nuevo libro, Falter: Has the Human Game Begun to Play Itself Out?, explica con grandes detalles cómo y por qué la supervivencia misma de la humanidad está en riesgo. ¿Quiénes son los actores clave responsables de nuestra situación?
La industria de los combustibles fósiles y todos sus facilitadores. Y, en el fondo, los ideólogos que convencieron que el único objetivo de la existencia humana es la acumulación.
 
Tu libro también advierte sobre las amenazas de la inteligencia artificial y la edición de genes, ¿por qué decidiste incluir eso?
Porque se sienten de la misma manera en que sentí el cambio climático hace tres décadas, peligros en el horizonte de los que aún no nos hemos dado cuenta por completo. Uno espera que esta vez podamos abordarlos antes que estén en plena floración.
 
 
Estudiantes de una escuela secundaria local en una protesta en Lancaster, Texas, donde los tornados destrozaron la ciudad. La investigación científica muestra que el cambio climático puede aumentar las condiciones que conducen a tornados. Foto: 350.orgEstudiantes de una escuela secundaria local en una protesta en Lancaster, Texas, donde los tornados destrozaron la ciudad. La investigación científica muestra que el cambio climático puede aumentar las condiciones que conducen a tornados. Foto: 350.org
 
 
Hay algo de esperanza en el libro, en el sentido de que podemos controlar nuestro destino, y mencionas los paneles solares y la no violencia como dos formas clave para cambiar las cosas.
Creo que las dos grandes tecnologías del siglo XX fueron los paneles solares y los movimientos sociales no violentos. El primero se explica casi por sí mismo: es cómo vamos a tener que proporcionar energía si vamos a vivir en este planeta. El segundo elemento será clave para llegar allí: los grandes movimientos no violentos, la invención de Gandhi, el Dr. Martin Luther King y muchos otros en los márgenes de la sociedad, son una tecnología que permite que los pequeños, pero en gran número, se enfrenten a los pocos poderosos.
 
Su organización 350.org ha llevado a cabo varias acciones ciudadanas, incluyendo un movimiento de desinversión en la industria de los combustibles fósiles.
Hasta ahora, las dotaciones y portafolios por valores de $12 trillones se han desinvertido. El año pasado, Shell Oil calificó el movimiento como un riesgo material para su negocio, lo cual es bueno, ya que su negocio es un riesgo material para el planeta.
 
¿Cómo se verían los sistemas de energía y transporte del mundo dentro de 30 años si las sociedades se alejan de los combustibles fósiles?
Más localizados, más democráticos, y con menos efectivo fluyendo a los pocos lugares de la Tierra con grandes depósitos de hidrocarburos.
 
¿Es un nuevo pacto verde global, una inversión masiva en proyectos ambientales a escala nacional y global, lo que realmente se necesita para abordar la emergencia climática?
Seguro. La clave es que, hagamos lo que hagamos, tiene que resolver el problema en la escala que ahora existe. Ya no tiene sentido apuntar a medidas modestas.
 
Informes recientes estiman que más de mil millones de especies han perecido en los actuales incendios forestales de Australia. Se cree que el récord de calor y sequía que Australia ha experimentado este año es el principal detonante, y está relacionado con el cambio climático. Tales eventos infernales pueden hacer que uno se desespere por el futuro de la humanidad. ¿Nos dirigimos a más de estos eventos?
Definitivamente nos dirigimos a muchos más de esos eventos, y me aplastan: la idea de que estamos viendo especies extinguirse semanalmente destruye el alma. Pero estoy ilusionado porque un gran movimiento diverso crece diariamente en todo el mundo. Claramente, esta es la razón por la que estamos aquí en este momento, para intentar frenar la cosa más peligrosa que ha pasado. 
 
Lea más sobre la emergencia climática en la Edición 21.
 
 
 
 
 

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