La comunidad como primera línea para el cuidado de los lagos del sur de Chile

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Foto: Travel HoundFoto: Travel Hound
 
 
Por Tomás Moggia 
 
Continuando con su objetivo de empoderar a la comunidad es que la organización Vigilantes del Lago colaboró en el desarrollo de un afiche que busca incentivar las buenas prácticas ciudadanas para proteger los cuerpos de agua. La iniciativa se enmarca dentro de la participación de la organización en la red Lagos Vivos, donde ha adquirido un rol protagónico a nivel latinoamericano.
 
La pieza gráfica, que contó con la participación de otras instituciones del continente, entrega 14 consejos prácticos para que cualquier persona pueda apoyar en el cuidado de los lagos, cuyos mayores problemas medioambientales están ligados a la acción antrópica, principalmente a través de la acuicultura, las actividades agropecuarias, forestales e industriales, y la urbanización. Desde ahí proviene buena parte del nitrógeno y el fósforo, que en la actualidad son los principales enemigos de estos cuerpos de agua.
 
En Chile, lo que tuvo al Villarrica como epicentro, hoy en día ha ido expandiéndose por el resto del sur de Chile. Vigilantes del Lago dio sus primeros pasos allí en el 2004 como una respuesta a la creciente contaminación lacustre, pero ya son 12 los lagos que se han sumado, desde el Colico hasta el Todos los Santos, pasando por el Panguipulli y el Llanquihue, y con la posibilidad latente de seguir replicándose en otros en la región del Biobío y Aysén. Este crecimiento se sustenta con el apoyo recibido por parte de la fundación norteamericana Ashoka, que por tres años ha estado apuntalando el proyecto para escalarlo a nivel latinoamericano y mundial.
 
El objetivo sigue siendo básicamente el mismo de aquel primer momento. “Queremos empoderar a la comunidad para que sea agente de cambio y se haga cargo del cuidado de sus lagos a través de la ciencia ciudadana”, sostiene Víctor Durán, Presidente de la Fundación Red Nueva Ideas, de la cual se desprende Vigilantes del Lago. 
 
Gracias a capacitaciones, los ciudadanos voluntarios pueden trabajar de forma autónoma para aportar en la recolección de datos útiles que permitan proveer de evidencia científica sobre problemas existentes o en desarrollo en el ecosistema acuático, y respaldar así demandas e influir en una acertada toma de decisiones sobre el manejo de las aguas.
 
 
El afiche invita a realizar buenas prácticas ciudadanas por la protección de los lagos. Foto: Vigilantes del LagoEl afiche invita a realizar buenas prácticas ciudadanas por la protección de los lagos. Foto: Vigilantes del Lago
 
 
El poder en una mochila
Vigilantes del Lago desarrolló una mochila limnológica, que en términos simples es una mochila impermeable que cuenta con una serie de implementos para monitorear la calidad de las aguas, como un disco Secchi, un termómetro digital y otras herramientas que permiten medir transparencia, PH, temperatura y color del agua. Gracias al desarrollo de un algoritmo, a través de los niveles de transparencia se pueden calcular parámetros fundamentales en torno a componentes como nitrógeno, fósforo y clorofila.
 
El set incluye además tres cartillas con bioindicadores de avifauna –para lo cual la mochila carga con un lente larga vista-, insectos en fase acuática y plantas acuáticas. De esta manera, si aparece tal ave o determinado tipo de plantas, se deduce que las aguas pueden tener ciertos problemas de contaminación. A futuro se pretende también incorporar una aplicación que permita identificar proliferaciones de algas.
 
La organización ya ha capacitado a unos 1.500 voluntarios, ahora vigilantes de las aguas de sus lagos, y ha entregado también alrededor de 30 de estas mochilas gracias a convenios con municipios, universidades, fundaciones y establecimientos educacionales. Además de hacer llegar informes sobre monitoreo lacustre al Ministerio del Medio Ambiente y a la Dirección General de Aguas, Vigilantes del Lago también ha instalado dos laboratorios básicos en colegios de Villarrica y Pucón.
 
 
Capacitación de estudiantes de Pucón. Foto: Vigilantes del LagoCapacitación de estudiantes de Pucón. Foto: Vigilantes del Lago
 
 
Monitoreo ciudadano en Pucón. Foto: Vigilantes del LagoMonitoreo ciudadano en Pucón. Foto: Vigilantes del Lago
 
 
Chile, en pañales
Según datos entregados por Víctor Durán, en Chile hay alrededor de 15 mil lagos y lagunas, pero solo dos tienen normas de calidad de las aguas: el Villarrica y el Llanquihue. Por eso Vigilantes del Lago reunió y entregó unas 15 mil firmas al Ministerio del Medio Ambiente buscando presionar por el desarrollo de este tipo de políticas.
 
“Ahora está en proceso de licitación un estudio para elaborar las bases de normas para los lagos norpatagónicos, que van del lago Colico al lago Chapo; son como 23 lagos. ¿Por qué es importante esta norma? Porque se pueden declarar lagos latentes o saturados, y elaborar planes de prevención o descontaminación”, explica Durán, que ahora trabaja en el desarrollo de observaciones y propuestas para mejorar el Anteproyecto del Plan de Descontaminación del lago Villarrica. 
 
Parte de una red mundial de gobernanza de cuencas, Vigilantes del Lago busca ir todavía más allá y ahora está llevando a cabo un proyecto piloto en la cuenca del Villarrica con la idea de extender la experiencia en el sur de Chile. La organización tomó como referencia el modelo ILBM, de la Fundación del Comité Internacional de Ambientes de Lagos (ILEC), y que en español se conoce como Manejo Integral de Cuencas de Lagos. Una respuesta a la creciente crisis mundial de los recursos hídricos, dicho método contempla un mejoramiento continuo de la gobernanza de la cuenca del lago integrando seis pilares: instituciones, políticas, participación, ciencia, tecnología y financiamiento.
 
“Chile en legislación de protección de lagos está atrasado”, sostiene Durán, recalcando que otros países, incluso del mismo continente, tienen mucho más incorporados los conceptos de ordenamiento del territorio y otras herramientas, como planes de educación que incluyen a los ecosistemas acuáticos.
 
Por eso la importancia del trabajo iniciado por Vigilantes del Lago. “En Chile falta mucho en ordenación del territorio, y lo que ocurre en el lago Villarrica es potente, el elaborar un plan de descontaminación. Eso no existe en ningún país en Latinoamérica, un plan tan detallado”, agrega, con la esperanza de que este sea el inicio de una nueva era en la forma en cómo los chilenos gestionan y se relacionan con su entorno.
 
 

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