Ha fallecido Patricio Segura, periodista ambiental y defensor de la Patagonia

Correo electrónico Imprimir

 

 

Patricio Segura Ortiz, periodista, líder ambiental y uno de los defensores más férreos de la Patagonia, falleció el 21 de agosto de 2026 en el Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción, tras ser trasladado de urgencia desde Coyhaique a causa de un hantavirus. Tenía 54 años. Su familia comunicó la noticia con sencillez: "Con mucho dolor les contamos que hoy falleció nuestro querido papá y Pato." Es una pérdida enorme para todos quienes aman la Patagonia, su medioambiente y a la gente que la tiene como su hogar.
 
Patricio nació en Iquique, en el extremo norte de Chile, y estudió periodismo en la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta, donde se tituló con distinción en ciencias de la comunicación. A mediados de los años noventa se trasladó al sur, a Coyhaique, en la región de Aysén, y fue allí —entre los valles, ríos y fiordos de la Patagonia chilena— donde encontró la causa que definiría el resto de su vida.
 
Durante 15 años, Patricio escribió para Patagon Journal, desde reportajes de investigación hasta columnas de opinión, y nunca se guardó nada, ni siquiera sus críticas hacia su propio movimiento. Su firma apareció también con frecuencia en CIPER, El Mostrador, Le Monde Diplomatique, El Ciudadano, La Nación, Cooperativa, El Desconcierto, El Divisadero y El Periodista. Además, publicaba de vez en cuando en revistas científicas internacionales Science y Nature. Sus temas fueron muy variados: la contaminación minera, la salmonicultura, el derecho de aguas, los glaciares, la corrupción, el turismo y los conflictos socioambientales que todo esto traía consigo, siempre con la Patagonia en el centro.
 
Patricio fue, ante todo, tan organizador como cronista. Fue un comunicador clave de la campaña Patagonia Sin Represas, la lucha de años que ayudó a frenar los planes de HidroAysén de represar los ríos Baker y Pascua con una cadena de cinco megarrepresas, una de las victorias ambientales más importantes de la historia reciente de Chile. Ayudó a fundar y promover Aysén Reserva de Vida, integró el directorio del Consejo de Defensa de la Patagonia y dirigió la Corporación Privada para el Desarrollo de Aysén (CODESA). También trabajó media jornada para la organización nacional Chile Sustentable. Dentro del Colegio de Periodistas de Chile, fue presidente regional de Aysén y luego consejero nacional, impulsando en el gremio la libertad de expresión y los medios independientes y descentralizados, los mismos principios que él practicaba como escritor.
 
En 2021, Patricio fue candidato a la Convención Constitucional de Chile, con una campaña centrada en una constitución ecológica: una donde principios como los derechos de la naturaleza, el agua como derecho humano y el principio precautorio atravesaran todo el texto en lugar de limitarse a un solo artículo. Fue directo sobre el costo que, a su juicio, tenía el modelo vigente, y describió treinta años de política ambiental chilena como el respaldo a "una gran estafa piramidal", una que trataba a la naturaleza como un recurso extraíble mientras ignoraba a las comunidades y ecosistemas que quedaban a cargo de absorber el daño.
 
Sus críticas incisivas eran un hilo conductor en todo lo que escribía. Rechazaba el "capitalismo verde", insistiendo en cambio en que el movimiento ambiental de la Patagonia debía seguir una visión de desarrollo distinta, arraigada en la participación de las comunidades locales. Sostenía que los bienes comunes —una cuenca, un campo de hielo, un río— no eran apropiables, ni por las empresas ni siquiera por las comunidades que vivían junto a ellos, y que la dependencia minera funcionaba "como la adicción", dejando a las comunidades incapaces de dar marcha atrás una vez enganchadas a los sueldos. Y en una de sus últimas columnas para esta revista, escribió lo que quizás sea la declaración más clara de lo que él creía que se le debía a la Patagonia: que por muy loable que fuera el impulso de protegerla, "esta tierra no podía ser moneda de cambio para la imposición ni una forma de lavar los pecados ambientales cometidos en otros territorios".
 
La última columna de Patricio, publicada el 12 de agosto después de que su esposa fuera hospitalizada, no trataba en absoluto sobre política. Titulada "Esperando tu regalo", era una carta de amor a su esposa, Miriam Chible, dirigenta social y ambiental por derecho propio, quien había contraído hantavirus junto a él y permanecía en la UCI en Concepción al momento de su muerte. "Tu regreso al hogar será el mejor regalo de cumpleaños que en la vida me podrías dar. Te amo, mi Miriam."
 
Nuestras condolencias a su familia y muy especialmente a Miriam. Le estaremos por siempre agradecidos por sus palabras, su bondad y su ejemplo.
 
Descansa en poder, Pato.

--------

A continuación, te compartimos algunos extractos de una entrevista que le hicimos a Patricio en 2022 para nuestra edición del décimo aniversario en la que nos cuenta cuáles cree que son las principales prioridades ambientales para la región de la Patagonia durante lo que queda de esta década. 

Patagon Journal: ¿Cuáles crees que son las prioridades para proteger la Patagonia en los próximos 10 años?
Patricio Segura: Lo primero debe ser un ordenamiento territorial y maritorio fuerte. Generar la conversación regional de cómo vamos a definir el territorio. Porque los proyectos productivos, como la amenaza de la minería, la salmonicultura, la energía, las plantaciones; hay en alguna medida, una mirada con respecto a una crítica al modelo tradicional en Patagonia.
 
En relación con la fragmentación del territorio, llevándolo al tema de la naturaleza, hay una presión. La pandemia y el teletrabajo permitió que la gente se fuera a las zonas rurales y eso hizo que se fuera fragmentando el suelo rural. Están creando nuevas comunidades y núcleos urbanos, hay mucha nueva presión sobre todos los servicios.
 
Se están creando nuevos pueblos básicamente, y esto está quedando al margen de la planificación colectiva y del estado. Es el mercado el que está definiendo en este momento dónde se crean nuevos pueblos sin hacerse cargo de la discusión macro, de ver cómo y de dónde sale la leña, la energía, a donde van los residuos, etc.
 
En este momento es el mercado, en el caso específicamente inmobiliario el que está definiendo los nuevos núcleos urbanos y que consideramos que está al margen de la ley. Pero no hay voluntad política de parte del ministerio de vivienda, del ministerio de agricultura y de los municipios para ver este tema. Por eso te hablo sobre la planificación territorial, porque la presión acá en la región de Aysén se multiplicó exponencialmente en los últimos años. Ese creo que es un punto importante para la próxima década, hay un tema de presión poblacional.
 
Lo que creemos nosotros es que primero hay un proceso en la discusión, hay temas que tienen que ver con tratar de poner un freno a través de buscar instrumentos legales y administrativos para que se cumpla lo que dice la ley sobre los loteos. Que dice que no se puede segregar nuevos núcleos urbanos al margen de la planificación del estado y eso lo tiene que visualizar el ministerio de vivienda. Y lo que está ocurriendo ahora es que hay loteos de 100 sitios, y se crean nuevos núcleos urbanos donde nadie lo está fiscalizando. La contraloría tendría que eliminar esos tipos de subdivisión.
 
Los loteos que se crean en zonas de interés turístico, ZOIT, que tampoco están pidiendo nada y la ley dice claramente que cuando se generan subdivisiones se tiene que generar un informe sobre eso.
 
¿Cómo crees que se puede mejorar la planificación territorial?
En el largo plazo lo que hay que hacer es modificar acuerdos legales, pero además modificar el ordenamiento, mirar el territorio y los nuevos centros urbanos, o hacemos crecer ciertas ciudades con temas de sostenibilidad o simplemente se acuerda que se creará un nuevo centro urbano pero que sea una discusión colectiva, que esté el Gobierno Regional, el Municipio, los habitantes de ese territorio, que estén las inmobiliarias si quieren, pero que sean todos parte de la discusión. Esto es planificación territorial.
 
Ahora existen instrumentos, porque se establecieron los reglamentos que hacen vinculantes los ordenamientos territoriales, esta es la oportunidad para hacer eso, incluso la atribución de fiscalizar nuevos núcleos urbanos. , hay que generar más caminos, masivamente se empiezan a generar residuos, empiezan a sacar aguas, una serie de impactos ecosistémicos.
 
Además, que la Patagonia no solo la está mirando Chile, sino que la están mirando en todo el mundo. Y ahí entramos en otra discusión, que es la ofensiva que existe filantrópica a nivel global que han visto a la Patagonia como un lugar que hay que cuidar. La gente está viendo que le están imponiendo conservación sin tener mecanismos reales de participación, y lo digo yo como activista medioambiental.
 
¿Qué otros temas de la región de Aysén te preocupan más en este momento?
Acá no vemos el tema ambiental como capitalismo verde. Lo vemos como la legítima visión de un desarrollo y paradigma distintos con visiones distintas. En el fondo cuando lo público lo empiezas a financiar y concesionar, generas una molestia social, porque hay un concepto de discriminación y desigualdad. Yo sé que el tema de los parques privados son figuras estadounidenses que funcionan allá, pero a mí me hace ruido y creo que eso tiene que ser parte de un debate profundo.
 
Hay que involucrar a la gente que vive en la región en estos temas y tienen que participar. Y desde las organizaciones que existen también, como las corporaciones ZOIT y las juntas de vecinos. Lo que tiene que pervivir no son los intereses particulares. Las visiones colectivas a través de las organizaciones de distinto tipo son lo importante.
 
Aysén y la Patagonia en general, no es ninguna despensa ni tampoco una plataforma para intereses externos. Entendiendo y poniendo el límite, hay bienes comunes que no son apropiables. No porque los Campos de Hielo Norte estén íntegros, nosotros en Aysén vamos a hacer un plebiscito para venderlo. No creo que los bienes comunes sean apropiables incluso por la localidad. Pero sí, la gente que vive en el territorio tiene un poquito más de ponderación para participar en la conversación. Lo que no puede ocurrir es que de afuera digan cómo tiene que ser.

¿Cómo puede Aysen hacer frente a las amenazas medioambientales del sector minero?
La minería es como la adicción, hace depender a la comunidad de su actividad, entonces la gente se acostumbra al buen sueldo, y no quiere retroceder. Entonces cuando esto se instala, después ya no se puede sacar, porque tiene un sistema social y general que no garantiza derechos. Si se tiene una sociedad donde la gente de por si tiene acceso a buena salud, buena educación, a bienes comunes como agua, a energía etc., si viene una minera que dice voy a instalarme acá, la gente podría decidir porque esos recursos estarían garantizados. Entonces la discusión no es solo ambiental, sino que también es social. 

 

 

¡Suscríbete hoy!


Featured Listings in Directory