Cómo salvar el medioambiente de la Patagonia: Entrevista con el científico Juan Armesto

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Juan Armesto en la Estación Biológica Senda Darwin, Chiloé, Chile. Foto: Daniel CasadoJuan Armesto en la Estación Biológica Senda Darwin, Chiloé, Chile. Foto: Daniel Casado
 
 
La Patagonia, una de las últimas regiones del mundo con vastas extensiones de naturaleza intacta, alberga una extraordinaria geografía de montañas interminables, inmensos glaciares de hielo, volcanes nevados, bosques templados prístinos y cientos de ríos y lagos de color azul verdoso. Sin embargo, hoy, a pesar de los recientes éxitos en la ampliación de red de parques de la región, este asombroso paisaje no es lo que era. Siguen existiendo conflictos medioambientales.
 
Los científicos afirman que el lado chileno de los Andes patagónicos -que es más verde debido a las mayores precipitaciones que las zonas esteparias más secas que predominan al este en Argentina- es uno de los seis "puntos calientes" del planeta con mayor biodiversidad, mayor número de especies por descubrir y mayores amenazas humanas para esa diversidad. Los factores que impulsan la degradación medioambiental son muchos. Desde la construcción de la Carretera Austral, la mejora del acceso y los avances tecnológicos han acelerado el ritmo del cambio. La globalización económica y el constante apetito de las grandes empresas por el agua, los minerales, la madera y otros recursos naturales inalterados, hacen de la Patagonia un objetivo inevitable. Y en los últimos años, el aumento de la migración desde las ciudades impulsado por la sequía, el cambio climático, la especulación inmobiliaria y la pandemia del covid-19 están creando nuevas presiones de desarrollo.
 
Patagon Journal siempre ha sido una revista impulsada sobre todo por su amor a la naturaleza y a los lugares salvajes de la Patagonia. En diciembre de 2021, Patagon Journal cumplió 10 años publicando su revista. Como tal, pensamos que sería un buen momento para evaluar los retos a los que se enfrenta el medio ambiente de la Patagonia durante el resto de esta década. Para ello, consultamos a diversos líderes medioambientales, científicos y periodistas de Argentina, Chile y de todo el mundo, y en la edición actual de nuestra revista esbozamos una agenda medioambiental para los próximos 10 años.
 
En esta entrevista, nuestro editor ejecutivo, Jimmy Langman, habló con el doctor en botánica y fisiología de plantas, Juan Armesto, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien además es cofundador e investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y presidente de la Estación Biológica Senda Darwin. El año pasado, Armesto recibió el prestigioso premio Robert H. Whittaker de la Sociedad Ecológica de América y también fue nombrado miembro internacional de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.
 
A continuación, se presentan extractos de la conversación con Armesto:
 
Patagon Journal: ¿Cuáles son algunos de los conflictos socio-ambientales debidos al desarrollo en la Patagonia que más te preocupan?
Juan Armesto: Un conflicto es la relación que existe entre la conservación y la ganadería como actividad económica. El ganado que se ha introducido en la estepa ha producido grandes cambios en la vegetación debido al pastoreo, como en la regeneración de árboles. El bosque ha ido retrocediendo y la pradera aumentando.
 
Otra de las cosas con las que hay que tener precaución son las carreteras que están en construcción. Generalmente, en Chile se encuentran desastres asociados a la construcción de carreteras, como pantanos donde se inunda todo o destrucción del suelo y el espacio. Ese tipo de impactos debieran quedar excluidos, pero para eso hay que tener una estrategia de construcción que debe ser cautelosa con los valores escénicos, desde el punto de vista cultural y biológico.
 
¿Existen modelos en otros países de los que Chile podría aprender?
Un buen modelo que podría seguir Chile es el de Nueva Zelanda, con la carretera de la Isla sur, que es una isla escénica. Toda el área de la Isla sur que está al lado occidental, el más húmedo, todo ese territorio está declarado como patrimonio de la humanidad, entonces no se puede modificar si no es dentro de ciertas reglas restringidas. O hay ciertas actividades productivas que no se pueden realizar, por ejemplo. Cuando viajé allí fue maravilloso y pensé que es un modelo que debemos imitar en Chile. 
 
Ellos por ejemplo no tienen tierras privadas, sino que tienen tierras concesionadas, y eso da ciertas ventajas porque el país puede preocuparse del cuidado de esos lugares, aunque estén en manos de algunos inversionistas privados. Por eso creo que ese modelo es bueno y lo otro es que ellos han dejado gran parte del territorio como patrimonio de la humanidad.
 
 
Lee "Una agenda medioambiental para la Patagonia" en la edición actual de Patagon Journal.Lee "Una agenda medioambiental para la Patagonia" en la edición actual de Patagon Journal.
 
 
¿Cuáles son las brechas de conservación en la Patagonia?
La Patagonia es especial porque es un ambiente en donde los mares, los ríos y los lagos y los bosques se unen, interactúan de una manera fuerte, más que en otros lugares del mundo.
 
Por lo mismo, creo que los sistemas acuáticos y marinos ya no pueden ser mirados como sistemas separados, sino que tienen que ser elementos integrados del paisaje y de la diversidad biológica, y su conjunto tiene que ser el resultado de todo este gran paisaje que integra áreas marinas acuáticas y terrestres.
 
Lo que más necesitamos conservar en este momento como uno de los objetivos urgentes, por la degradación que está ocurriendo, son los ambientes costeros, donde ocurre todo este sistema de cultivos acuáticos. Creo que la conservación biológica terrestre es relativamente precaria pero peor es el caso de los sistemas acuáticos, en donde hay mucha diversidad que se está perdiendo en este momento.
 
También, hay áreas prioritarias que deben conservarse, especialmente donde todavía hay cuencas, como en las cimas de cerro donde hay bosques y ríos. Esas áreas son de gran relevancia de conservación porque tienen que ver con los últimos bosques que aún se mantienen con muy poco impacto humano, y sus aguas que es un bien que tiene que ver no solo con la fauna y flora, sino que también con la sociedad humana que vive en esas cuencas, en las partes bajas de las cuencas. Entonces lo que estoy relevando es la zona alta de las cuencas, donde nacen los ríos y los esteros que llegan al mar, que es de las zonas más sensibles a la deforestación.
 
¿Qué necesita Chile para proteger sus cuencas?
Creo que esas cuencas deberían considerarse en una categoría especial de conservación como zonas intocables. Son las zonas donde los ríos empiezan a descender, los ríos se forman en esos valles y si nosotros los destruimos obviamente que el agua que corre por esas cuencas va a correr mucho más rápido y va a producir efectos de erosión y perdida de suelo y el agua va a pasar rápidamente por esos lugares produciendo cambios importantes en el paisaje.
 
Si nosotros hacemos daño a esos lugares vamos a perder todo ese valor que está en la cantidad de agua que se almacena y se distribuye a través de esas corrientes de agua y también de toda esa biodiversidad que es muy grande en todos esos lugares húmedos, donde hay muchos de esos organismos que aún no se conocen bien.
 
¿Chile necesita un nuevo sistema de conservación?
Tengo la expectativa de que, con el nuevo cambio de gobierno, finalmente se vea la luz el nuevo sistema de conservación de parques y áreas de diversidad (Sistema Nacional de Áreas Protegidas), que ha estado en el congreso durante prácticamente dos décadas y no se ha aprobado. Necesitamos que se avance y sea promulgada esa ley, porque tiene que ver con el apoyo a las áreas protegidas y con el apoyo a las instituciones que reúnen conocimientos sobre la biodiversidad de Chile. Alguien tiene que llenar la brecha de Tompkins, debiera hacerse a través del estado y eso es una deuda que tiene el estado.
 
¿Qué se puede hacer en los próximos 10 años para proteger la Patagonia?
Cambiar el sistema de conservación. Unir en una conservación integrada los ambientes terrestres y marinos. También, conseguir un financiamiento considerablemente más alto para las áreas protegidas de la Patagonia que están en este momento, muchas de ellas, sin inversión. Muchos parques que hay en Patagonia, marinos y terrestres, son solamente el área demarcada. No hay guardaparques ni gente que se preocupe.
 
Por último, aumentar el conocimiento de Patagonia, la ciencia biológica. Que nos permitan reconocer toda la biodiversidad que hay allí, los requerimientos de esa biodiversidad, y los lugares donde se encuentra, y los lugares privilegiados que necesitamos proteger. Para eso necesitamos inversión en ciencia, creo que en todos esos puntos se está avanzando bastante pero no lo suficiente. Hay nuevas universidades en Patagonia o centros de investigación que pueden hacer aportes al conocimiento sin duda, pero falta colaboración y reconocimiento para eso que es importante. 
 
 
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