Diez años después de su partida, el legado de Douglas Tompkins

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Foto: Tompkins ConservationFoto: Tompkins Conservation
 
 
Por Florencia Leniz
 
Hace 10 años, un 8 de diciembre de 2015, en el lago General Carrera —el segundo más grande de Sudamérica— se vivía una tormenta similar a las que suelen azotar este lago. Ráfagas de viento y olas furiosas golpearon a un grupo de kayakistas que se había preparado para una travesía como tantas otras que ya habían realizado en ese lugar. En ese grupo estaba Douglas Tompkins, conocido por la mayor donación de tierra privada a una nación en la historia. Trágicamente, falleció ese día a la edad de 72 años.
 
“Pero murió haciendo lo que amaba”, afirmó Kristine Tompkins, su viuda y actualmente presidenta de Tompkins Conservation, en el documental Wild Life. Ese día en el lago, Douglas Tompkins cayó de su kayak y estuvo varias horas en el agua hasta que murió de hipotermia en el hospital de Coyhaique. 
 
En la década de 1960, tras vender la empresa de ropa deportiva The North Face, creó junto con su primera esposa la marca de ropa Esprit, con la que se hizo multimillonario. Pero pronto se dio cuenta que la industria de la moda no le hacía ningún sentido: “Si no me necesitas no me compres”, empezó a poner en las etiquetas. Al final, todo eso atentaba contra aquello que tanto amaba: la naturaleza.
 
Junto con un grupo de amigos, entre los que se encontraba el fundador de Patagonia, Yvon Chouinard, en 1968 viajó desde California a Argentina por tierra para escalar el Fitz Roy.  Pasó más de 7 mil horas en avión por la Patagonia, obligó a reorientar la política energética entera de Chile y compró tanta tierra para su proyecto del Parque Pumalín que dividió al país en dos. Todo para salvar uno de los últimos rincones intocados de este planeta: la Patagonia. Hizo lo que creía correcto, aunque fuera impopular entre la mayoría de los chilenos de la época. Ahora, gracias a su visión, Chile cuenta con una red de parques que se extiende a lo largo de casi 3000 kilómetros.
 

 Douglas Tompkins con su esposa Kristine. Foto: Weston BoylesDouglas Tompkins con su esposa Kristine. Foto: Weston Boyles

 
“Creo que la última gran idea de Doug, que lanzó dos meses antes de fallecer, fue la Ruta de los Parques de la Patagonia. La visión de mirar a las áreas protegidas como motores de economías locales muestra al país como un destino de conservación, donde el turismo es consecuencia de la conservación”, afirma Carolina Morgado, directora ejecutiva de Rewilding Chile y quien trabajó codo a codo por más de 30 años con el filántropo. 
 
La Red de Parques de la Patagonia se concretó oficialmente en 2019. Dos años antes, Tompkins Conservation había entregado al Estado una donación histórica que permitió crear cinco nuevos parques —Melimoyu, Patagonia, Kawésqar, Cerro Castillo y Pumalín Douglas Tompkins— y ampliar otros tres: Hornopirén, Corcovado e Isla Magdalena. En total, el aporte de la fundación dio origen a una red que supera los 4,5 millones de hectáreas, que, sumadas a los parques que ya existían, conforman hoy un territorio de más de 11 millones de hectáreas protegidas bajo la categoría de parque nacional.
 
 
Tompkins en uno de sus muchos viajes de campamento al aire libre. Tompkins en uno de sus muchos viajes de campamento al aire libre.
 
 
Por otro lado, fue gracias a esa misma determinación que hoy en día esa misma ruta de parques nacionales no está atravesada por un tendido eléctrico de 2.000 kilómetros de largo. Estas torres de alta tensión eran parte del proyecto HidroAysén, que además contemplaba la construcción de cinco represas en la región. Fue entonces cuando nació el movimiento Patagonia Sin Represas, donde Tompkins tuvo una participación crucial. A través de su Deep Ecology Foundation, la cantidad total que recaudó solo para esta campaña entre 2007 y 2008 alcanzó los 2,5 millones de dólares. Pero también estuvo presente entre bastidores, elaborando estrategias para cambiar la opinión de los políticos y la población chilena, como su insistencia en que la campaña comprara anuncios en los medios de comunicación y colocara vallas publicitarias en las carreteras que mostraran cómo quedaría una línea eléctrica atravesando algunos de los paisajes más bellos de la región.
 
“Imagínate que hoy en día la Patagonia podría haber estado cruzada por torres de hasta 80m de alto por cientos de kilómetros, atravesando muchas áreas protegidas. Hoy día vemos un paisaje casi prístino”, asegura Morgado. “Creo que el involucramiento que tuvimos, y de Douglas en lo que fue la campaña Patagonia Sin Represas, es la prueba de que con una gran visión, estrategia y los fondos para ejecutarlo, se puede cambiar el destino de un territorio”. 
 
Hoy en día lo que fue Tompkins Conservation se conoce en Chile y en Argentina como la Fundación Rewilding, quienes trabajan por la reintroducción de especies en peligro en ambos países, además de liderar grandes campañas para conservar los ecosistemas y crear parques terrestres y marinos. El próximo año, gracias a su trabajo, se espera que Chile anuncie oficialmente el futuro Parque Nacional Cabo Froward en la Región de Magallanes, que abarca 121.625 hectáreas.
 
 

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